Anagramas del Amor – Reconciliación, Amistad y Perdón.

Autores:

Gabriel Aceves Higareda

Bianca López Agatón

 

Valió la pena el sacrificio,

De los días de trabajo

De las noches al desvelo

Cada roce de sus besos

Valió la pena la jornada

de abrazos y caricias

de palabras y de versos

las angustias y los miedos

Valió la pena la sonrisa

de miradas y locuras

valió la pena las historias

y las noches sin estrellas

Valió la pena conocerte

Lo mejor y lo peor,

Valió la pena amarte

… sigue valiendo la pena…

No quiero perderte,

olvidar el sabor de tus labios,

dejar de desearte

y limitarme a abrazarte.

Temo que ya no me busques

y que tu risa se vuelva ajena,

temo dejar de ser presente

y ser sólo un recuerdo de horizontes lejanos.

Una tierra sin fronteras ante mí se ha revelado
Sinceridad fraguada de corazón a cal y canto
como a través de un cristal, que el corazón ha revelado

Después de siete días, a la eterna caminata

Me creí perdido en medio del océano,

Que sin darme cuenta había llegado

Conseguí encontrarme, hasta ti había llegado.

Colibríes había montado, volando sobre el suelo

A los cielos insensatos, de tornados y huracanes

De pasados oxidados, en las nubes olvidados

De uno y de otro, se disiparon las mentiras

del arriba y el abajo, de la piedra al horizonte

conocieron la mirada, encontraron fortaleza

Las ciudades del engaño, de la tierra se borraron

La ciudad llevada en barco, besó la tierra y el asfalto

Los días luminosos dibujaron el follaje,

Las montañas y tus bosques, el camino y tu paraje.

Alguna vez odié la tierra; de los humanos el contacto

Me aparte a las delicias, de una vida sin sujetos

De un amor liado en sueños, sin palabras y sin cuerpos

De miradas y de ojos que observaban hacia abajo

No miraba a otro lado que no fuera en el pasado

contemplando fascinado, los engaños y rencores

de promesas cuya ausencia forjaron las mentiras

Alguna vez volé tan alto, que mis pulmones se llenaron

De vacíos abismales, y lagunas existenciales
Un vuelco generaste, en mi ser al pronunciarte
las alas tu forjaste, de la estrella en el abismo
No soy aquel ángel, que cayó al infinito

No soy ya el demonio que ascendió a los avernos

No fui vil, ni fui perfecto
una máscara sin rostro,

Un tiempo sin principio

Un futuro sin retorno

Pensamiento sin cabeza,

Mirada sin pupila

Memoria sin pasado

Una vida sin latidos.

En los ojos ya contemplo,

las que fueran tus miradas
de sonrisas empalmadas,

a la flor de tus sonrisas
suaves pétalos tus labios,

 devolvieron el aliento
de un ser perdido en la distancia,

destinado al destierro.

Sabes bien que tu bien deseo,
aunque ser tu ángel no merezca,
pues por ti crearé las alas,

de mil aves que al cielo

extienden mis plegarias

para llevar mi voz al firmamento,
sin esconderte que te quiero,
presentando mi sentir,

más puro y sincero,
a ti mí niña, que eres mi lucero.

El verano entró por mi escalera

Escalaste por mis versos al reencuentro

Nuestro cuerpo ya cansado de la espera.

a las noches de tus intimas estrofas.

El verano entró por la ventana

los mensajes de tus húmedas caricias

navegando los ríos solitarios

pululando entre lejanas travesías.

El verano entró por tu ventana

Navegando lejos del Estigia

Engañando a Caronte

Elevándome a Afrodita…

Al fondo de la tinta inscribiste,

El cuerpo que a mi palabra entregó

El trazo de un mundo marcado,

Por las líneas del caos detonado

A tu presencia mi ser arrodilló,

Los desvelos que la noche contó

En estrellas e historias que el mundo cantó

La leyenda que nuestro amor crio

A mi barco, las fauces del mar devoró,

Tu hervor y tus olas, mi faro hundió

De los cantos sirenas, el viento calló

Las historias que el mundo jamás conoció

La gran travesía en mi resurgió

La aventura que mi mente por siempre anhelo

Los castillos perdidos de reyes lejanos

Las proezas airadas de héroes olvidados

Y tus besos divinos hicieron nacer,

Al infante que el tiempo su madre perdió

El padre que un sueño no pudo seguir

La cuna que el viento no supo mecer

 De amor a tu vida yo quiero llenar

De placer y de goce tus sueños plagar

A tu lado quedarme en tanto tú digas

Que el tiempo sea pronto, no te rindas

Las semillas del tiempo marcaron la siembra

De un corazón que universos en ti vivirán.

Que podrás remontar en las nebulosas

De eternos misterios que en ti nacerán

Los animales, las bestias, contigo hablarán

Un ser nuevo te espera, en ti nacerá

cultivando una idea, un monte de luz

que las lluvias no riegan pues vive del sol

La flora y la fauna, en ti se manifiesta

Con lecciones sangrantes de difusa memoria

Vida sana y virtuosa, el hijo de Hércules

Que la fuerza no pierde si tierna es su alma

De esto no vive, aunque si lo alimenta,

Comparte y reparte, el disfrute que goza

momentos de dicha, de vida y de gloria,

con seres amados, que nutren su memoria.

Soy el universo,

Soy el niño,

Mi nombre…

Es amplio y generoso…

Luna, pasión sin encierro,

cárcel de amor,

metafórico veneno,

lunática oscuridad.

Sonríes en el cielo, oscuridad

moviendo, según tu juicio, la eternidad,

del amor los secuaces te doy mi vivir

prometiendo un aura enamorada, engañas.

Quisiera ser una paloma,

que vuela entre palacios;

que siente el viento en su cara

que toma el agua de tus labios

que envía mensajes y canciones,

amores y promesas

sonetos y poemas

 quisiera ser como una rosa,

en medio del gran bosque

donde crecen los abetos

donde vuelan ruiseñores

quisiera ser como un perfume,

para vivir entre tus pechos

escurrirme por tu cuello

y beberte por completo

Un perfume suave y puro,

como el agua y tu susurro,

tentador y sugerente

excitante y armonioso

como lunares de tu rostro

hoy me basta ser el niño,

que se siembra en tu memoria,

que hoy besas con lujuria

que devoras en tus piernas.

Pues sin duda tú pides y yo doy

sin arrepentimiento me dejas morir

cuando gustosa te doy mi vivir

y el Ícaro de tu brillo soy.

Escribo para vivir

las palabras que de ti pienso

porque eres aquello que quiero

y en palabras es como te siento.

Dos palabras,

dos voces,

dos historias,

dos sonrisas.

Un tiempo,

un corazón,

una duda,

sólo amor.

Caricias,

miradas,

locura

y dolor.

Si un sentimiento

puesto al pensamiento

De un mundo libre

Y no violento

La hermandad celebrara

Y la tierra apaciguara

Una flor de amor

Un soneto de paz.

Si la voluntad yo fuera

De la humanidad mandatario

Sus problemas mandaría

A resolver sin agravio

Con prudencia y disciplina

excelencia y pasión

dar humilde el corazón

Y la mano sin rencor.

Procurando la voz,

De humildad y perdón

Sembrando así hoy

Un mañana mejor.

 

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